Un diez de la 97: la categoría de Estudiantes que deja una huella

Tomás Oses y Bruno Cabrera firmarán sus respectivos contratos para ser profesionales y, de ese modo, serán diez los futbolistas de la categoría 97 que sellan ese vínculo con Estudiantes. De Infantiles a Primera, el trayecto de otra camada histórica del club, el efecto Ascacíbar y la particularidad de que ese último equipo que jugó en el viejo estadio de 1 y 57 pueda ser la base del que presente en el retorno al remodelado Uno.
 

La típica foto de la formación previa a un partido, sea de las infantiles o de la Sexta o Quinta División de las juveniles, no tuvo demasiadas modificaciones en el trayecto formativo de la categoría 97 de Estudiantes. En los archivos fotográficos se pueden observar al Ruso Ascacíbar siempre al lado de Tití Rodríguez, además de Lattanzio, Cascini, Cabrera, entre otros, con cara de nenes en un cotejo de la década pasada o de adolescente en 2013, 2014.

Lucas Rodríguez, Santiago Ascacíbar, Ezequiel Miranda, Bautista Cascini, Iván Gómez, Carlo Lattanzio, Gonzalo Ireba (a préstamo en Unión de Santa Fe), Francisco Apaolaza, Bruno Cabrera y Tomás Oses. Son diez, casi un equipo. De todos ellos, sólo Oses se incorporó en la etapa de juveniles; el resto coincidió en infantiles. Producto del esfuerzo individual, el perfil de cada jugador y la formación recibida por parte del club a lo largo del camino, la categoría 97 de Estudiantes concretó aquello que proyectó desde las divisiones menores y se convirtió en una de las camadas más fructíferas en la historia de la institución. Toda una particularidad en un fútbol donde sólo algunos juveniles tienen la posibilidad de cumplir ese sueño de “llegar a Primera”.

BUSCARON NUEVOS HORIZONTES 

Más allá del vínculo profesional con Estudiantes, existen otros casos de jugadores de esta categoría que pertenecieron en un tiempo prolongado a la cantera del club pero tomaron otros rumbos: León Piergiacomi y Franco Vivas, el hijo de Claudio (ex Coordinador de las inferiores de Estudiantes), están actualmente en San Luis de Quillota (Primera División de Chile); Galo Capomaggio juega en Cambaceres; Nerio Villarreal es otro en el ascenso que se desempeña en Claypole; Damián Adín juega en la Reserva de Defensa y Justicia –llegó a ocupar el banco de suplentes en esta Superliga–; y Lucas Bruera, el arquero de la Cuarta/ Reserva de Independiente, que hace unas horas tuvo la confirmación de que sellará su vínculo profesional con el club de Avellaneda.   

No obstante está el caso particular de Emanuel Sosa, otro destacado de la categoría –concentró en Primera en aquel interinato de Nelson Vivas ante Rosario Central y estuvo en la consideración de Inter de Porto Alegre en 2016– que en el último tiempo sufrió una lesión que le quitó continuidad, y ahora buscará nuevos horizontes tras quedar recientemente en libertad de acción.  

EL ANTECEDENTE MÁS RECORDADO

Un antecedente similar en el Pincha sucedió con aquella categoría 1973, que tiene el record en las juveniles de AFA de ser la única que logró consagrarse campeón en todas las divisiones, y de la que llegaron a firmar contrato profesional doce futbolistas, entre ellos: Martín Palermo, Mauro Amato, Claudio Paris, Gastón Sessa. A excepción de dichas individualidades, la categoría 73 no pudo sostener en Primera ese andar que prometía en la cantera. Uno de los motivos principales fue aquel momento de Estudiantes, inmerso en una crisis institucional y futbolística que desembocó en el descenso al Nacional B en 1994.

La formación juvenil y particularmente el presente de Estudiantes cambiaron en un par de décadas; los jóvenes futbolistas adquieren más herramientas para adaptarse en un equipo de Primera División que, más allá de los resultados actuales, mejoró notablemente al de comienzos de la década del noventa y mantiene una estabilidad desde hace tiempo. A partir de ahora, el desafío del club será generar un ambiente propicio para que estos jóvenes proyectos puedan consolidarse definitivamente en el primer equipo.

UN FUNCIONAMIENTO VISTOSO, UN EMBLEMA, LOS TORNEOS DE MALASIA Y EL RECUERDO DE 1 Y 57
 
La categoría 97 del Pincha se quedó con la espina de obtener un título en las divisiones inferiores de AFA; los pibes exponían esa expectativa en cada inicio de temporada. Sólo en la Novena División estuvieron cerca, cuando fue subcampeón del torneo que finalmente consagró a Boca Juniors. En el trayecto hubo un campeonato en la liga Metro (2013), varios torneos en las diversas ligas de infantiles y un protagonismo perenne con un juego vistoso, tanto que resultó una de las categorías que mejor se adaptó a aquella primera idea de juego que introdujo Juan Sebastián Verón para las juveniles allá por 2013, con el objetivo de formar futbolistas con una mayor capacidad técnica.

Como equipo en inferiores dejó un grato recuerdo en los certámenes Frenz Cup de Malasia. En enero del 2015, un plantel compuesto con 9 de los 10 futbolistas de la 97 que hoy son profesionales –no estuvo Tomás Oses– sumado a Juan Bautista Cejas –el categoría 98 que formó parte de la 97 en Quinta División–, concluyó subcampeón al perder en la final contra Inter de Porto Alegre, aunque en el camino superó a rivales de la magnitud de Valencia y Tottenham. Aquel certamen tuvo como gran figura a Ascacibar y como goleador a Lattanzio. Un año más tarde el Pincha se tomó revancha contra el mismo rival en la final y se coronó campeón con un plantel que reunía juveniles de la 97 y la 98 (Juan Foyth, por ejemplo); Iván Gómez fue el jugador destacado del equipo, Lattanzio el autor del gol en la final y Apaolaza culminó como máximo artillero de la competencia.   

Dentro de las individualidades cabe resaltar a Santiago Ascacíbar, quizás un fiel exponente del tan mencionado ADN Pincha y un ejemplo a seguir para los juveniles; el Ruso no sólo sobresalió en el campo de juego sino que además demostró humildad, esfuerzo y compañerismo, a tal punto de abrirle (junto a su familia) las puertas de su casa a Rodrigo Marinelli y Emanuel Sosa, dos compañeros de la categoría. Con apenas 21 años, el pibe de Villa Elvira jugó un Mundial Sub 20, los JJ.OO. y emigró al fútbol europeo.   

Ese vínculo de los futbolistas de la categoría 97 con Estudiantes puede simbolizarse en una anécdota pintoresca: en diciembre 2006 se disputó el último partido en el viejo estadio de 1 y 57 ¿Quién jugó ese día? Justamente la 97 del Pincha, dirigida por Omar Rulli –un entrenador clave en esa primera etapa–, con un equipo integrado entre otros por Bruno Cabrera, Santiago Ascacíbar, Bautista Cascini y Carlo Lattanzio. Esta misma camada, ¿podrá ser la base del equipo que juegue en el retorno a 1 y 57?

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