Un año con conclusiones positivas

Los 2003 aprobaron la tarea en Juveniles (Foto: Julián Martínez)

Los 2003 aprobaron la tarea en Juveniles (Foto: Julián Martínez)

La categoría 2003 culminó su primera temporada en el Torneo de Juveniles. El paso de Infantiles a una división mayor y la proyección de una camada interesante de futbolistas  constituyen la campaña de la Novena, constituida en su mayoría por jóvenes de La Plata.
 
La categoría transitó de Infantiles el año pasado, a Juveniles este 2017. Un torneo con formato distinto, equipos de mayor jerarquía y competencia, otros modos de juego y canchas para jugar. La transición implicó un entrenamiento más profesional, dietas para seguir y un nivel más alto de disciplina. Sin ánimos de menospreciar a un equipo, los dirigidos por Ramos pasaron de jugar con Platense y Villa Dálmine a enfrentarse con River y Boca.  
 
La Novena, al igual que el resto de las categorías menores del Lobo, pasó su año alrededor de colectivos, hoteles y horas de viaje. Mendoza, Tucumán, Santa Fe en tres ocasiones, Córdoba dos veces, Bahía Blanca, Mar del Plata y Entre Ríos fueron las provincias y destinos alejados de la Ciudad de La Plata que les tocó trasladarse y jugar. Kilómetros y kilómetros. Toda una experiencia muy rica y de disfrute para los chicos Mens Sana.
 
Pasemos a lo estadístico. Los dirigidos por Ramos acabaron con 37 puntos en 29 fechas disputadas. De local, cosecharon seis victorias, cuatro empates y tres derrotas. 22 de 36 puntos conseguidos en Abasto. Fuera de casa jugaron catorce partidos: Ganaron tres, empataron cuatro y perdieron siete. La última victoria ocurrió en la fecha 7, en el 1-0 ante Olimpo en Bahía Blanca. Sumó 32 goles a favor y 39 en contra.
 
La temporada se tiño de grandes resultados. El empate 0 a 0 con Lanús de local fue considerado por el grupo como el mejor partido que se jugó. Luego está la igualdad contra Independiente, que perdían 0-2 y lo pusieron 2 a 2. El triunfo con Quilmes, jugando con uno menos y con dos penales marrados en contra. Por último, ese clásico 2 a 2 contra Estudiantes, donde todavía se recuerda ese golazo de Leandro Mamut de tiro libre.
 
La propuesta futbolística del técnico Andrés Ramos se basó en tratar de imponer condiciones en el campo de juego. Presión alta a la defensa rival, las líneas bien juntas, y la construcción de triángulos en el medio y en ataque. La formación que más llevó adelante fue un 4-3-3. Un volante central con dos haciendo las bandas y cerrándose para conectarse. Un delantero centro y dos extremos que aporten técnica y velocidad. En momentos en que el resultado era esquivo, se utilizó un 4-4-2 y en ocasiones un 4-1-4-1.
 
En el arco se afianzó Lautaro Pesado, arquero ataja penales y que bancó en varios partidos el resultado. La defensa se compuso de Rodrigo Rodríguez en el lateral derecho, que aportó la cobertura por ese costado y la subida al ataque. Augusto Brizuela sumó su porte físico para sobreponerse a los delanteros rivales y se mostró seguro y firme en la marca. Ambos jugadores disputaron todos los partidos.
 
El lado izquierdo de la línea de atrás pasó por varios cambios, debido a las lesiones. Jorge Cabello jugó de central y de lateral izquierdo. El formoseño tuvo una actuación correcta y se adecuó bien a las posiciones. Gonzalo Delendati fue una aparición en el último tramo del torneo, ganándose su puesto con su velocidad y altura. Alan Sayago se perdió parte del campeonato por una lesión, aunque poco a poco tuvo continuidad.
 
Leandro Mamut sorprendió para bien con su rendimiento este año. Se instaló en el medio, se adueñó de las pelotas paradas, y distribuyó toque y juego al equipo de la Novena. Sus enlaces fueron Enzo Eyarch, Thomas Gómez, Fermín Irrisarri y Martiniano Irribarría. Compañeros de roce, garra física y de pase en el caso de los dos primeros.
 
En el ataque, el ancho de espadas fue Ivo Mammini. El joven convirtió 13 goles y no sólo se encargó de su tarea como anotador. Generó situaciones bajando al mediocampo para conectarse con sus compañeros y asistir a los extremos. Extremos rapidísimos como Mateo Cardozo y Joaquín Di Cecco, capaces de esquivar a los defensores con una gran facilidad.  
 
El plantel está constituido en su mayoría por jugadores oriundos del partido de La Plata. Esto es parte del deseo del coordinador general Marcelo Ramos de construir una generación de futbolistas platenses. Según una investigación de Ezequiel Lisazo, de los 31 jugadores que componen la plantilla, sólo seis nacieron fuera de la región. Más aún, sólo siete del plantel no hicieron divisiones infantiles en Gimnasia.
 
En resumen, el año de la Novena dejó conclusiones que invitan a pensar en un horizonte positivo. Proyectos de futbolistas que van a desarrollarse con el paso de las divisiones. Por lo pronto, lo elemental es ir despacio y acompañar con buen trabajo el andar de este grupo de jugadores.

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