Simón Buscaglia: "Cuando quedé, sentí que cumplía un sueño"

“Tenía planeada mi vida”, dice. Su destino viró de repente.  Ya estaba inscripto en la facultad cuando apareció la chance del Pincha. Y allá fue. Con sus temores, claro. Y logró adaptarse, pero: pandemia. Otra vez a casa.
 

Olavarría es el distrito del interior de Buenos Aires con más infectados por Coronavirus. Hasta el 3 de Junio llevaba 64 días sin casos. Esa jornada, el municipio anunció cuatro positivos. A partir de ese momento, la cifra creció exponencialmente. Hasta el 26 de julio, se registraron 139.
 
La ciudad cementera está en el centro de la Provincia, a 343 kilómetros de La Plata. Dos de las localidades linderas, Azul y Laprida, informaron contagios a partir de un foco proveniente de Olavarría. Los controles en las zonas aledañas se intensificaron.
 
Simón vive a las afueras del distrito, en una quinta, con su madre Karina y sus hermanos Tadeo y Mateo. "Estamos un poco preocupados, hay información que nos asusta. Pero siempre nos quedamos en casa. Ahora volvimos a la fase 3, y abren un par de negocios nada más".
 
Memorias de un viernes 13 de Marzo
 
"Braña nos paró como iba a formar Lanús. Jugaba del Laucha Acosta. Arrancaba por izquierda y me hacían correr a mí para presionar, porque Aaron Spetale, que era el 9, cumplía la función del Pepe Sand y estaba clavado entre los centrales".
 
El equipo de Desábato se preparaba para un torneo que ya no existe. Tenían que jugar por la segunda fecha de la -extinta- Copa Superliga contra el Granate y Buscaglia fue parte del laboratorio. "El ritmo es muy rápido. Es otro juego. Pero pude ver que también tienen errores".
 
Con el entusiasmo de quién dice por primera vez, Simón recordó: "que yo conozca, seremos cuatro o cinco en Olavarría". Él se hizo hincha en 2009, por un amigo que le regaló la camiseta de Enzo Pérez: "Y ahora, haber entrenado con Rojo, con Masche, es una locura".
 
“Tenía planeada mi vida”, dice. Su destino viró de repente. En un meme, es el novio que va de la mano, distraído, y mira, de costado, a otra joven caminar en sentido contrario. Ya estaba inscripto en la facultad cuando apareció la chance del Pincha. Y allá fue. Con sus temores, claro. Y logró adaptarse, pero: pandemia. Otra vez a casa.
 
Decisiones en tiempos de cuarentena
 
El debate del fútbol (aún más el amateur) y su porvenir está anclado en el terreno de la incertidumbre. Simón es uno de los tantos que llegaron este año y conviven con la duda: ¿Así termina su ciclo en el club? "El año que viene paso a Cuarta, soy grande y no he podido de jugar".
 
Pablo Quatrocchi, coordinador de juveniles, reflexionó al respecto: "no veo grandes cambios para el próximo año si esto continúa. Sería muy injusto tomar una decisión con un chico que no tuvo competencia en el año. Eso nos va a limitar en la búsqueda y en la incorporación”.
 
El Quilmeño, quien también se desempeña como entrenador de la Reserva, entiende que en el eventual caso que no haya actividad en la temporada, la resolución será darle la oportunidad a los que creíamos que podían tenerla este año”.
 
Maximiliano Marquestaut, campeón en Quinta el año pasado y actual entrenador de la 2002, seleccionó a Simón en enero. Percibió que "podía aportar variantes y competitividad". En el zurdo vio "uno versus uno para centrar o rematar, la buena contextura física y el juego aéreo".
 
“Cuando estás a prueba, sos el que les va a sacar el puesto”
 
Entró al club casi de casualidad. Ya no era una quimera fichar en un equipo de Primera. Es más, el día que Estudiantes fue a Ferro a probar jugadores, estaba viendo a su madre jugar al tenis. Lo llamó un compañero:
 
-Hay un representante que vino a verte.
 
Así fue, con lo puesto.
 
"Me salió todo". Hubo siguiente instancia, lógicamente. Tuvo que viajar: "fui con ganas de conocer el club. De saber lo que se siente". Se enfrentó a quienes serían sus compañeros y sintió la diferencia. Pese al magro rendimiento, Marquestaut le pidió que se quede una semana más.
 
El trajín no fue fácil: "Cuando estás a prueba sos el que le va a sacar el puesto a cualquiera. Había uno que me trataba muy mal, y yo no tenía ni ganas de seguir". A los 18 años entró en un grupo armado. "Pasé toda mi secundaria en mi ciudad. Es duro ser el nuevo".
 
"Cuando me dijeron que quedé fue raro. Sentí que cumplía un sueño". Se instaló en la pensión de City Bell. De a poco entró en confianza con sus compañeros. Fue la clave para la adaptación: "Me gusta alentar. Trato de influir más en el grupo más que en mi competencia del puesto".
 
“El fútbol no termina en Estudiantes”
 
Ya está. Es jugador de Estudiantes. Podrá pestañear, pellizcarse las veces que quiera, pero es parte del club. Aunque entrene en el patio de su casa: "primero fui con un poco de miedo, porque entré de grande. No sabía si me iba a ir bien. Recién en cuarentena empecé a caer."
 
Explica una frase que parece trillada entre los jugadores de juveniles: "nos forman como personas, porque, por ejemplo, tengo amigos que juegan en otros clubes de Primera y solo entrenan. Más allá del fútbol, tenemos charlas con gente que ha tenido interesantes historias de vida".
 
Rodrigo Salinas, Juan Sebastián Verón, Nicolás Tauber, Juan Romero (actor), son algunos de los protagonistas que dejaron su testimonio. Nos unen. Nos dicen que el fútbol no termina en Estudiantes. Que no sabemos cómo es el futuro. Nos preparan para el error”.
 
De Olavarría a La Plata
 
Simón iba a estudiar educación física. "No podría trabajar en una oficina". A los 8 años empezó a jugar en Ferro Carril Sud. Jugó de central, de interior, de extremo, de nueve. Con la misma versatilidad, se cultivó en básquet, gimnasia artística, natación, tenis.
 
En el Carbonero jugó toda su estadía en Olavarría. Allí, donde surgió Pedro De La Vega y alguna vez pasó el Pampa Biaggio, pudo campeonar en cinco categorías distintas. El último año alternó entre Reserva y Primera.
 
Hernán Mendía fue entrenador de Buscaglia en 2018 y 2019. Tiene la corazonada de que se le va a dar, que puede prosperar en el fútbol. Lo describió como "persona activa, siempre predispuesta a entrenar, que puede llegar a ser muy autoexigente y un gran compañero".
 
Podría nombrar infinidades de diferencias entre un club de Primera y otro regional. Eligió mencionar pequeños detalles. "Que te den tu ropa, que estén todos vestidos iguales. Las canchas, las pelotas. Eso hace más fácil a entrenar y sacarle un jugo más fácil al juego".
 
Y aunque la posibilidad del retorno es remota, se habla de la cancha. Mirá que no. ¿Cómo es? “Bastante simple. Aprendí conceptos básicos. Por ahora mi juego es pasársela a mis compañeros y nada más. Después me iré soltando con el tiempo.”
 

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