Potrerito y el nuevo "Messerita"

Mariano y Mateo, padre e hijo, con un apellido ligado al Lobo

Mariano y Mateo, padre e hijo, con un apellido ligado al Lobo

¿Qué es mejor para conocerlos más que bucear en su vínculo paternal, sus sentimientos triperos, sus preferencias y sueños, sus recorridos, la relación con Maradona y Griguol (entre otros) y mucho, pero mucho fútbol?
 
Por Nicolás Carena (@10Nico7)
 
Mariano Messera es – en dupla con Leandro Martini- el DT de la Reserva Mens Sana. Nacido en 1978, llegó a la institución con doce años y pisó Primera con gran suceso: desde 1997 hasta 2002 y entre 2008 y 2010, disputó 206 partidos y convirtió 39 goles. Ídolo de los gimnasistas, fue un mediocampista ofensivo y media punta muy habilidoso, de gran freno y gambeta que le dieron su apodo de Potrerito. Integró la Selección Sub-23, fue transferido al Cruz Azul de México en 2002, luego pasó por Rosario Central, Catania, San Lorenzo, O'Higgins de Chile, Xanthi de Grecia, volvió al Canalla, tuvo su segunda etapa tripera, jugó en San Martín de San Juan, se fue a Deportivo Morón y se retiró en Barrio Traut de Las Flores.
 
Mateo es uno de los cuatro hijos varones de Mariano y nació el 22 de marzo 2003, mismo año que Ivo Mammini, su compañero de colegio. Juega como mediocampista ofensivo, aunque a diferencia de su padre, tiene perfil zurdo. Es tímido, pero con convicciones firmes y brinda su primera entrevista para presentarse en sociedad.
 
Pregunta: ¿Cómo llevan el aislamiento social y obligatorio?
 
Mateo: “El ‘profe’ nos dio rutinas trabajos desde el primer día de la cuarentena y las estoy haciendo”.
 
Mariano: “Yo tengo en casa algunos elementos, me gusta entrenar con algunas rutinas que recuerdo de tantos años de fútbol. Charlamos con los chicos de Reserva previo a liberarlos y el preparador físico, ‘Nacho’ Dahul, les dio un plan de trabajo, similar al de Primera e inferiores. Está adaptado al espacio de una casa y trata de mantener el estado físico”.
 
P: ¿Qué significa Gimnasia para ustedes?
 
Mariano: “Es mi vida, mi segunda casa, prácticamente nací en el club, soy hincha desde chiquito, iba a la popular a ver el equipo, después tuve la chance fui jugador profesional y, defender esta camiseta, para mí fue lo máximo. Hoy disfruto mucho ser entrenador hace cinco años en Reserva, me encanta la función, ver el crecimiento de chicos que cuando empecé tenían quince años y que hoy estén con el plantel de Primera es la satisfacción más grande que me puede pasar”.
 
Mateo: “Siempre fui hincha de Gimnasia, lo seguí y ahora tengo el privilegio de jugar. Yo venía de la Liga Amateur Platense y es una experiencia nueva porque AFA es otro ambiente”.
 
Tras jugar en ADIP, desembarcó este año en la Sexta gimnasista con miras a llegar a Primera.
 
P: ¿Notaste muchos contrastes?
 
Mateo: “Sí, es bastante diferente, se nota el compromiso que tienen mis compañeros porque entrenamos todos los días y antes era sólo tres veces por semana”.
 
P: ¿Qué entrenadores destacan en su carrera?
 
Mariano: “En el club me recibió es ‘Chicho’ Montenegro, un gran tipo. Tuve un par de años al ‘Conejo’ Gelves, quien además es amigo. Y el ‘Viejo’ Timoteo Griguol, quien me llevó al plantel superior cuando tenía 17 años, me hizo ver muchas cosas para ser profesional y lo extra-futbolístico: la educación, terminar el colegio y ayudar a los padres”.
 
A Potrerito se lo nota emocionado cuando refiere a sus comienzos en el Lobo.
 
Mateo: “Yo destaco a mi director técnico actual, ‘Bocha’ Toledo, y a mi primer entrenador en ADIP, Lucio Fasano, que ahora está en Defensa y Justicia.
 
Hace unos años, Potrerito había declarado que le encantaría ver a alguno de sus hijos debutar en Primera. Ahora tiene más cautela, aunque el deseo parece transmitirse en los genes.
 
P: ¿Tienen algún sueño en común?
 
Mariano: “Traté de no molestar y acompañar a mis hijos en lo que decidan, como a mi hijo mayor que empezará la facultad. Nunca los volví locos para que jugaran al fútbol; cuando era chico, otros compañeros tenían muchas condiciones, pero la presión familiar los terminó agobiando. Intento ser el mejor padre posible: inculcar el respeto y los valores para manejarse en la vida”.
 
Mateo: “Tengo el sueño de jugar en la Primera División de Gimnasia, como lo tuvo mi papá”.
 
De raíces marplatenses por su recordado papá Rodolfo y con familia platenses por el lado de su mamá Ana María, Mariano nació en Posadas, donde sus padres se mudaron por trabajo. A los dos años regresaron a Tolosa y a sus cuatro años empezó a patear en Círculo Policial, luego en Los Tolosanos e Indeco. El padre de un compañero de colegio que ya estaba en el club, lo llevó a probar a Gimnasia: luego de una semana en el CEF número 2, quedó incorporado.
 
P: ¿Qué anécdotas tenés de las inferiores?
 
Mariano: “Tenía 12 años, llegué en el último año de infantiles y las pruebas eran en el viejo estadio provincial, en el predio actual del Estadio Ciudad de La Plata. Fui tímido y recuerdo a ‘Chirola’ Romero, a quien enfrentaba con otros clubes; él era la figura y se acercó para charlar e integrarme al grupo. Cuando me dijeron que quedaba en el club sentí una alegría inmensa”.
 
El aspecto humano es vital para el Petiso, como lo llamaba Griguol.
 
P: ¿Qué te dejó tu paso por juveniles?
 
Mariano: “Amistades, conocidos y otro ambiente. Me tomaba el micro desde de mi casa hasta 1 y 60 para entrenar, ida y la vuelta. Mi viejo no podía llevarme porque laburaba. Empecé un crecimiento personal, nuevas experiencias y a desenvolverme sólo; hoy veo rarísimo que mis hijos lo hagan a esa edad”.
 
Se llega a un punto clave, recurrente y que demuestra uno de los sacrificios que deben hacer quienes aspiren a ser profesionales. Además de dedicar tiempo y esfuerzo, cambian las rutinas, se modifican los círculos sociales, hay que crecer de golpe y en espacios desconocidos.
 
P: ¿Cómo van los estudios?
 
Mateo: “Bien, curso el sexto año del Instituto ‘Nuestra Señora de la Anunciación’. Me cambié este año, porque en Bosque Del Plata tenía turno matutino y coincidía con los entrenamientos”.
 
Mateo se va soltando y nos cuenta más sobre sus gustos y sensaciones.
 
P: ¿Tenés algún pasatiempo?
 
Mateo: “Juego a la ‘play’ y, ahora, juego a la pelota, a las cartas y a los dados con mis hermanos”.
 
P: ¿Qué pasó cuando fueron a visitar a Maradona?
 
Mateo: “Obviamente no lo vi jugar a Maradona, pero sí por videos. Sé lo que es Maradona, que es lo más grande que hay y tengo el privilegio de tener una foto con él”
 
Potrerito quiere acotar y le produce emoción hablar del astro futbolístico.
 
Mariano: “A la mañana yo había entrenado con la Reserva, por la tarde los fui a buscar al colegio y pregunté si querían ver a Diego en Estancia. Se pusieron como locos: ‘¡Sí, obvio!’. Fuimos con ellos cuatros y una pelota que pateaban en la cancha número 1, mientras la Primera entrenaba en la cancha 2. Le comenté la situación a Diego y pregunté si no le molestaba sacarse una foto. Me contestó: ‘No, ¿cómo va a molestar? Después vení con ellos’. Fue un momento muy lindo”.
 
Mariano conoce el club como la palma de su mano y es una de las personas en quien se apoya Maradona: desde que llegó, trató de generar una relación muy cercana y agradable.
 
P: Con el llamado que te hizo ni bien asumió, Diego te había dado confianza…
 
Mariano: “Diego tiene la grandeza de bajar al nivel de cualquiera de nosotros y darte seguridad, confianza y tranquilidad para charlar como si estuvieras con un amigo. Siempre soy muy respetuoso, trato de no molestar, pero cuando nos cruzamos hablamos de fútbol y nos divertimos. Es como hablar con Dios: no vuela una mosca, es escucharlo a él y te podrías quedar días enteros hablando por lo que significa y transmite, por lo cariñoso y generoso que es”.
 
P: ¿Qué relevancia tuvo la familia en la decisión Mateo de ser futbolista?
 
Mateo: “Fue muy importante porque mi papá me llevó a probar, y mis hermanos y mi mamá me apoyaron; me dijeron que estaba bien, y me ayudaron a cambiarme de colegio para que pueda estudiar de noche y entrenar a la mañana”.
 
P: ¿Cómo te adaptás con el colegio nuevo?
 
Mateo: “Fui sólo tres días por la cuarentena y luego nos envían tareas que pude hacer, así que por ahora lo voy llevando bien”.
 
P: A propósito, Mariano ¿Qué te dijo Griguol para que termines los estudios?
 
Mariano: “Si no hubiese sido por la presión que me metió, no sé si hubiera terminado el secundario. Lo terminé de cursar en el ‘95, cuando también me cambié a la noche para entrenar. Ya era titular en 1998 y al terminar el año el ‘Viejo’ me dijo que, si no le llevaba el analítico de finalización del secundario, no iba a la pretemporada en enero de 1999. ¡Me descolocó! Estuve un mes ‘adentro’, estudiando Literatura, Cívica e Inglés. Las metí en dos días, mientras ‘Pelusa’ Bedogni me acompañaba y yo veía por una ventana que me esperaba fuera del aula; fue un fenómeno también”.
 
Cabe aclarar que Rubén Bedogni fue entrenador de inferiores y ayudante de campo de Carlos Griguol. Siempre fomentó que los jóvenes culminen sus estudios, gestionaba becas y cursos.
 
P: ¿En qué posiciones le gusta jugar al menor de los Messera?
 
Mateo: “Parecido a mi viejo, de enlace o mediocampista por izquierda, soy zurdo.”
 
Mariano: “No quiero que se sienta presionado ni que tenga privilegios por ser mi hijo.”
 
P: Futbolísticamente ¿Qué te produce ser Messera y estar en el Club?
 
Mateo: “No es lo mismo que otro apellido, pero lo llevo con tranquilidad, en cuanto a no tener la presión de mi familia ni de nadie”.
 
La charla se centra en Messera padre y su trayectoria por planteles mayores.
 
P: Mariano ¿Cómo fue el paso a Primera?
 
Mariano: “Fuimos campeones dos años consecutivos en Séptima y Sexta división; luego Timoteo nos sube a entrenar con Primera junto a ‘Chirola’ Romero y Fernando Gatti, mientras jugábamos en Reserva. En Quinta jugué muy pocos partidos y no llegué a jugar en Cuarta”.
 
Luego de varios años, el Lobo volvía a ser campeón de juveniles en AFA: en 1994 en Séptima, dirigida por Jorge Rubén Gelves, y en 1995 con Sexta, conducida por Roberto Omar Di Plácido.
 
Ahora es el turno del Messera más joven, para quien la amistad es un concepto fundamental.
 
P: Mateo, hasta el momento ¿qué te dio y qué te quitó el fútbol?
 
Mateo: “Tiempo me quitó por el cambio de colegio. Y amigos también porque con mis ex compañeros íbamos juntos desde chiquitos y éramos todos amigos. Al entrar en Gimnasia me estoy haciendo de nuevos amigos y conociendo como a los profes y chicos de otras categorías”.
 
Es el turno de Potrerito y su paso por la Selección Nacional.
 
P: ¿Cómo viviste El Preolímpico en Brasil con la Sub-23 en el año 2000?
 
Mariano: “‘Chirola’ Romero no pudo ir porque un año antes se había ido al Betis. Fui con Cufré, Riquelme, Aimar, Romeo, Cambiasso, Samuel, Gabriel Milito, Biagini, Saviola… ¡un equipazo! Fue un golpe duro, pero queda esa linda posibilidad de jugar en la Selección un campeonato Preolímpico y, sobre todo, con los jugadores con quienes me tocó jugar”.
 
P: Mateo ¿Pensás en tener otra actividad, además del fútbol?
 
Mateo: “Este año quisiera terminar el secundario y el año que viene empezar la facultad mientras juegue al fútbol. La verdad que no sé bien aún qué carrera, aunque podría ser Educación Física”.
 
La charla retorna hacia Potrerito y se nota el legado de Griguol.
 
P: ¿Qué observás en un jugador para elegirlo?
 
Mariano: La parte técnica, la física, si juega en más de una posición y doy mucha importancia al comportamiento, la educación, el respeto, cómo se manejan con los compañeros, técnicos y profesores. Estoy en una posición donde se termina un proceso formación. Les tenemos que dar herramientas para que lleguen bien educados: aparte de que sean buenos jugadores, que sean buenas personas. Un buen equipo sale de la formación de un buen grupo”.
 
P: ¿Qué le aconsejás a los chicos?
 
Mariano: En Reserva cuando son seleccionados, les digo que lo valoren, cuiden y respeten porque son privilegiados. Hay una línea de conducta a respetar que la marcamos desde el primer día y que entienden porque son buena gente. Vamos detrás de un objetivo, recorriendo un camino juntos y conociendo las reglas”.
 
P: Trabajaste en La Plata, México, Rosario, Catania, Buenos Aires, Rancagua, Grecia, San Juan, Morón y Las Flores ¿Qué lugar elegís y por qué?
 
Mariano: “La Plata, por Gimnasia. No hay lugar más lindo que Estancia Chica. Uno se acostumbra a ir todos los días y no termina de valorar el lugar que hay. Es fantástico por la tranquilidad, la paz y el campo que hay; es un lugar único para disfrutar, trabajar y desarrollar esta actividad tan linda. Como Gimnasia no hay otro lugar en el mundo”.
 
P: Mateo: ¿Querés destacar algo más, quizás a algunos compañeros?
 
Mateo: “Al arquero Alejo Medina, que lo tuve como compañero en ADIP y con catorce años se fue a probar a Gimnasia y quedó”.

Están tranquilos y muy unidos, en un momento en el cual esas características valen oro. Han dejado de jugar al fútbol por las exigencias actuales, pero nunca dejan de jugar a la pelota, como repiten sin cansancio. Lo hacen entre ellos porque lo llevan en la sangre y lo disfrutan donde sea y como pueden… como en un ‘potrerito’.
 

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