Máximo Guzmán, el 'Gringo' de Pergamino que sueña con jugar como Palermo

Foto: Prensa EDLP

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Nacido en 2002, es alto, de buen porte físico, rubio y hasta ciertos gestos técnicos similares al 'Loco'. Sin embargo, es diestro, llegó hace poco más de un año a La Plata y también piensa alternativas a la trayectoria futbolística.

El 'Gringo', como lo apodan sus compañeros en el Pincha, siempre jugó como delantero de área y, desde que vestía la celeste y blanca de Argentino de Pergamino, tiene un affaire especial con las redes de los arcos rivales.

No la tuvo sencilla al llegar a Estudiantes a inicios de 2020: un partido ante Unión, largo parate por Covid-19 y recién tres partidos en Cuarta, por el Torneo de Verano, este año le dieron el rodaje que necesitaba para el salto a Reserva. Justo tras el último partido en la categoría conducida por Martín Mazzucco, marcó los dos primeros tantos del 6-0 ante Platense y fue figura. "Vino de Pergamino hace un año, pero no había podido jugar por la pandemia", espetó Pablo Quatrocchi, al culminar ese cotejo, al ser consultado por el colega Beltrán Miguel.

Vaya si lo observó que, seis días después, el 12 de marzo, debutó en el Selectivo cuando el 'Flaco' de Quilmes lo mandó a la cancha a fajarse con los centrales del Sabalero. Y cumplió. Una semana después hizo su presentación en el Preliminar como titular, en Santiago del Estero, contra Central Córdoba. Para ese partido compartió habitación en el Hotel Altos del Estero con su coterráneo Braian Aita: "Estuve nervioso y ansioso por querer jugar el partido lo antes posible. Antes de debutar el cuerpo técnico me resaltó que corra todas, que haga un esfuerzo en aguantar la pelota y que me hagan foul de espaldas. Mi familia y mis amigos estaban muy contentos de lo que me estaba pasando y me decían que juegue tranquilo y que me iban a salir las cosas. De mis compañeros siempre recibí apoyo dentro de la cancha y en el vestuario felicitándome", es el primer recuerdo que afloró en Máximo sobre la previa al estreno.

Y refiriéndose al partido en sí, rescató: "Me senti bien y contento de haber debutado con la Reserva tan pronto, porque llegue hace poco y se dieron muchas cosas muy buenas. No imaginaba debutar y haber jugado de titular contra Central Córdoba".

El paso de Argentino de Pergamino a Estudiantes nació de manera muy peculiar: "Un remissero que estaba fuera del club, después de un partido, me dijo que mi altura y mis características a un club como Estudiantes les iba a gustar; y me dijo la fecha en las que habia pruebas. Cuando le comenté a mi papá, no lo dudó y me dijo que si yo estaba convencido, él me iba a llevar a cualquier parte", reconoció el esfuerzo y el apoyo de la familia Guzmán, al tiempo que agregó: "Me trajo mi tío y y me acompañó mi primo también. Mi primer dia me fue muy bien: había metido un gol de cabeza y resuelto bien varias jugadas. Cuando terminó el partido, se acercaron Pedro Verde (DT de Sexta en ese momento) y Pablo Quatrocchi (Coordinador General) para consultar a mi papá si me daba permiso para quedarme hasta el viernes y me quedé nomás esa semana".

Máximo rememora aquellos días como si estuviera viviendo hoy lo que le costó: "Fue una semana dura por la  intensidad de todos los entrenamientos, pero ese esfuerzo que hice valió la pena: el viernes Pedro Verde me dijo que había quedado, pero que no era un jugador de pensión, sino un proyecto a seguir".

Al comparar el fútbol de Pergamino con el de Estudiantes, el atacante sostuvo: "Es un cambio muy grande, hay muchas diferencias en la intensidad, en la velocidad, en lo físico entre el fútbol de allá con el de acá". Esas diferencias tienen un impacto directo en su juego, ya que a la hora de describir su forma de jugar, el 'Gringo' afirmó: "Me hago fuerte de espaldas, en el aéreo voy bien y en el mano me tengo confianza en encarar. Y tengo muchos aspectos para mejorar, como usar mas la zurda y tomar un segundo más para algunas decisiones; siempre hay algo para aprender".

Así llegó al Pincharrata, institución que Máximo Guzmán valora: "Desde que llegué vi y sentí que inculcan el sentido de pertenencia, la unión y la familia". Y la historia tiene un nombre estelar si hablamos de un juvenil que hace más de cincuenta años llegó desde Pergamino al León para ser campeón de todo, como el habilidoso zurdo Juan Miguel Echecopar que solía actuar como mediocampista ofensivo en el glorioso equipo de Zubeldía.

Aunque Máximo se ilusiona mucho con ser futbolista, sabe que no siempre se arriba a buen puerto: "Sinceramente hoy en día pienso en ser futbolista, pero en caso de que no se dé ese sueño, me gustaría ser profesor de educación física y después hacer cursos para ser técnico o lo que sea para estar metido en el fútbol".

Tiene condiciones técnicas en su pie diestro, físicas en cuanto a porte, no le esquiva al roce con los rivales y tiene personalidad. Tanto en el campo de juego, como fuera del mismo, Máximo Guzmán va con todo tras sus sueños: así como veía a Martín Palermo, al mismo que le costó mucho afianzarse en la Primera albirroja, considera alternativas para desenvolverse en la vida... pero siempre cerca del fútbol, esa pasión que nos convoca.

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