Luciano Pereira: manos a la obra

Luciano Pereira colaborando en el club Asociación Iris, luego de los destrozos provocados durante el robo en plena cuarentena.

Luciano Pereira colaborando en el club Asociación Iris, luego de los destrozos provocados durante el robo en plena cuarentena.

Por Nicolás Carena (@10Nico7)
 
Luciano 'Picante' Pereira es un juvenil de la Octava pincha, que pasó por las filas de Iris, pero lo más valorable fue su vuelta al predio de 143 y 516. No fue para jugar, ni para ver en cancha a su hermano. Lo hizo movilizado por el robo y la destrucción en las instalaciones del 'Multicolor'. La misma tarde que se enteraron, sin tiempo que perder y sin vacilar, aportaron los medios que tenía con su familia y otra más, en solidaridad hacia el Club y las decenas de familias que asisten al mismo por comida, vestimenta, libros y útiles. No sólo colaboró a tapar una ventana por la que entraron malvivientes, ayudó a una obra de contención que es llevada adelante por la comunidad de Iris para muchas otras personas que hoy necesitan insumos básicos para subsistir.
 
Transita el aislamiento junto a su familia, en el barrio Santa Ana, mientras entrena con sus compañeros por videoconferencias que organiza Juan Martin Gaimaro. “También hacemos yoga y ejercicios  de respiración” explicitó Pereira. Para no aburrirse, en el patio juega a la pelota con su hermano Giancarlo, quien forma parte de la Primera de Asociación Iris en La Granja. Esta entidad asiste a unas cien familias de manera cotidiana y sufrió un robo de materiales de entrenamiento, indumentaria y alimentos, así como destrozos en el buffet.
 
Su Comisión Directiva lo notó el martes 19, convocó a las familias de los jugadores del club y, entre los muchos ofrecimientos, se hicieron presentes de inmediato Luciano Pereira con su padrastro y otro papá. Un caso de sentido de pertenencia y solidaridad del joven que hace tres años dejó de ser el nueve y capitán de Iris y, sin embargo, preparó el pastón con mucho esmero.
 
Mi padrastro me contó lo que pasó y había que ayudar. Llevamos arena y cemento, que donamos, y en un ratito terminamos la ventana con otro padre”. Y ahondó en detalles: “Siempre lo ayudo en mi casa cuando sale a trabajar. Es la primera vez que ayudo en Iris e hice la mezcla de materiales. Mi viejo siempre va cuando se rompe algún caño o las luces de la cancha”. Combinando cemento, arena y agua, el juvenil le puso el cuerpo a una de las tantas necesidades que tienen los clubes de barrio, para que hoy pueda continuar la tarea comunitaria.
 
Al Pincha se sumó en Pre-novena, en 2018: “Estaba por ir a Gimnasia, pero mi papá dijo que esperemos porque me estaban por llamar de Estudiantes. El preparador físico de Iris, Francisco Gamboa, era encargado de la pensión pincha y me consiguió una prueba. Le gustó al coordinador Omar Bermúdez cómo jugué, me dijeron que hablara con mi familia y quedé”. Fue en ese momento cuando se reencontró con Katriel Kuri, compañero en sus inicios futbolísticos en San Juan Bautista allá por 2015.
 
El ‘Picante’ rescató el momento de su primera citación ante Banfield como visitante: “No pude viajar porque iba a subir al micro, me pidieron el documento y me lo había olvidado”. Pero tuvo un pronto debut, el miércoles 15 de mayo de 2019, por la tercera fecha de la Liga Metropolitana: “En el partido siguiente me citaron contra Lanús, de visitante y metí un gol”, recuerda contento.
 
En pre-novena, el ‘Mencho’ Juan Ignacio Vinaccia y el ‘Tano’ Diego Gabriel Ciappina lo situaron como extremo. Y de su paso por Novena, el ‘Picante’ Pereira resaltó una jugada en la cancha de sintético: “El arquero había sacado, Lucas Cornejo me la pasó en el medio y el ‘Negro’ Martín Naser me la pidió en el otro extremo, me gritó ¡’Picante’! Lo vi y, de zurda, metí una asistencia desde mitad de cancha por arriba; la recibió, la metió de caño y fue un golazo”.
 
Sobre su presente dijo: “Jugaba bien en los amistosos, pero la cuarentena frenó todo”.
 
E hizo un balance: “El fútbol me dio alegría. Aunque algunos partidos que no pude jugar a mitad por el Colegio de Estudiantes. Me dijeron que no iba a jugar si no estudiaba. Me sirvió porque no me gustó que no me citaran o estar en el banco: había que ponerse las pilas”.
 
Al final, Luciano expresó sus deseos: “Mis sueños son llegar a Primera y ayudar a mi familia”. Un chico que lucha para ser futbolista y que va por buen camino colaborando con su familia, en su casa, y con su familia futbolística, la Asociación Iris.
 
 
 

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