Las apostillas del Clásico de Octava

Estudiantes festejó en el clásico platense de Octava División (Foto: Julián Martínez).

Estudiantes festejó en el clásico platense de Octava División (Foto: Julián Martínez).

Las categorías menores de Estudiantes y Gimnasia completaron la mitad de la jornada pendiente de la fecha 7. En el segundo turno, la Octava del Pincha se quedó con el clásico tras imponerse por 3 a 1 con los goles de Pablo Álvarez, Darío Sarmiento y Lucas Manfredi; Augusto Brizuela había anotado el empate transitorio. Todos los datos de color, en las apostillas de IP.
 
Celebró el gol y se sacó la mufa

Recibió la pelota adentro del área, definió con la lucidez de un goleador y apenas se desprendió de los abrazos de sus compañeros, hizo un movimiento con las manos sobre el cuerpo; ese típico gesto de “sacarse la mufa”. Pablo Álvarez, el delantero que convirtió la apertura del marcador en el derbi de Octava División, había sido el máximo artillero de su categoría el año pasado y no está acostumbrado a andar con la pólvora mojada. “No la venía metiendo. Tenía mala suerte. Hacer un gol en el clásico te alivia un montón”, dijo una vez culminado el partido.  

Fue a la carga, consiguió el empate y despertó la ilusión

El Lobo necesitaba ganar para quedar a un punto de Argentinos Juniors y mantener la chance de clasificar a la Semifinal de la Superliga Juvenil. Después un opaco primer tiempo, inició el complemento con la determinación de empujar sobre el área del Pincha. Leandro Mamut controló la pelota sobre el sector izquierdo del ataque, encaró para el área y cedió para Augusto Brizuela, que la empujo al fondo de la red para poner el empate transitorio a los 13 minutos del segundo tiempo. “¡Vamos Lobo, carajo!”, “¡Sigamos así!” se alentaban los jugadores dentro del campo luego del estallido en el grito del gol. La ilusión duró poco, más allá de que nada parece empañar la gran campaña del equipo.

El distinto del clásico platense de juveniles

“¡Traeme la copa, Darío!”, le gritó uno de los pibes que alentaba detrás del arco y provocó las carcajadas de todos. Darío Sarmiento fue la gran figura de la jornada clásica. Dio la sensación de que el partido de Octava se desarrollaba al compás de sus movimientos en el campo. Desequilibró y asistió en el gol de Pablo Álvarez; metió un zurdazo exquisito a distancia e hizo estallar el travesaño; concretó el segundo tanto con una jugada individual que mezcló velocidad, pausa, aceleración, enganche, y esa cuota de lucidez para colocarla casi como un pase a la red. A la postre, Sarmiento concretó su octavo gol en el certamen y quedó a uno del máximo goleador del torneo. En el epilogo salió de la cancha y recibió una merecida ovación de los presentes.  

Y celebraron todos juntos...

El árbitro pitó el final y los jugadores de la 2003 del Pincha explotaron de alegría. Se abrazaron y fueron a festejar detrás del arco donde estaban los compañeros de otras categorías o del mismo plantel que hicieron el aguante durante la jornada. Martín Gaimaro y Gabriel San Millán salieron de la cancha y se abrazaron con los profes u otros empleados del club. Alguien con cara risueña aprovechó para pedir el día libre en el colegio. En las adyacencias del vestuario los pibes continuaron desbordados de euforia y entre bombos y platillos cantaron al grito unísono: “(…) Porque los jugadores, me van a demostrar/ Que salen a ganar, quieren salir campeón / Qué lo llevan adentro… como lo llevo yo”.

Comentarios

Unite a la conversación

Enviar un comentario nuevo

El contenido de este campo se mantiene privado y no se mostrará públicamente.

Más información sobre opciones de formato

CAPTCHA
Por favor completa con las palabras que ves, no te preocupes si no entiendes todas las letras, usa alguna similar.

Directores y responsables periodísticos: Gonzalo Plotycia y Francisco Julián Clavenzani - Registro de Propiedad Intelectual 5279499 - Edición Nº 3765
[email protected] La Plata - Argentina Calle 6 Nº 636