Irregular año de los más grandes

La Cuarta división, integrada por las categorías 1996, 1997 y 1998, finalizó con un balance desproporcionado en cuanto a números. Aun así, promovió jugadores a Reserva y Primera, como principal virtud.
 
En el último año del Torneo de Juveniles de AFA para muchos jugadores, la Cuarta del Pincha, dirigida por Martín Mazzucco, se tornó mucho más irregular de lo que había sido en años anteriores. Al ser la categoría más dependiente de Reserva y Primera, durante muchos partidos el plantel queda desarmado y en pocos entrenamientos el técnico cuenta con los jugadores a disposición. La otra cara de este obstáculo se vio reflejado en los resultados: jugadores que pegaron el salto no sólo para afianzarse a Reserva, sino también, a Primera.
 
En la sumatoria, los dirigidos por Mazzucco obtuvieron 11 triunfos, seis empates y 12 derrotas, con un total de 39 puntos. En líneas generales, el DT paró los equipos de acuerdo a los jugadores a disposición, aunque uno de los esquemas recurrentes fue el 1-4-4-2. La versatilidad, tanto en el esquema como en los intérpretes -con sus diferentes características-, fue tanto una virtud como un problema para el funcionamiento de juego del equipo, ya que, a la hora de imponer una impronta o un estilo, las variables condicionaron.
 
 
EL TRAMPOLÍN HACIA LAS CATEGORÍAS MAYORES
 
Como siempre destacamos en el medio, el fin de las divisionales más grandes es promover jugadores íntegramente capacitados para competir profesionalmente. En ese sentido, varios casos reflejan el trabajo realizado: el más evidente es el de Carlo Lattanzio.
 
El juvenil, categoría 1997, debutó en Primera 2015 y nunca más sumó minutos allí, tras algunas lesiones que le jugaron en contra. Tras un destacado comienzo de año en la divisional, Carlitos subió y también deslumbró en Reserva, al punto que concluyó el año con los últimos dos encuentros como titular en Primera División, también con un gran nivel.
 
Otro de los casos fue el de Francisco Apaolaza; además de goleador de Cuarta, luego también se convirtió en el máximo anotador en lo que va del año de Reserva y, además, integró a lista de buena fe de Estudiantes en la Copa Sudamericana 2017. Otros dos jugadores que comenzaron el año en la divisional firmaron su primer vínculo contractual y fueron cedidos, como Facundo Bruera y Gonzalo Ireba, aunque en distintos modos.
 
 
DESDE LOS NÚMEROS, QUEDÓ LA CUENTA PENDIENTE
 
Los mencionados 39 puntos fueron productos, como también destacamos, de 11 triunfos, seis empates y 12 derrotas.  Una constante en la Cuarta fueron los resultados positivos frente a grandes rivales (Boca, River, Newell’s, San Lorenzo, entre otros) y las derrotas frente a rivales de menor jerarquía.
 
La Cuarta sumó 32 goles a favor y 36 en contra; los promedios fueron de 1,1 gol convertido y 1,2 goles recibidos, por encuentro disputado. Sin ser goleada, una de las mejores victorias fue el triunfo ante Boca, puntero en aquel entonces, por 2-0; mientras que el peor resultado fue la goleada por 3-0 frente a su clásico rival, Gimnasia.
 
 
LOS GOLEADORES
 
Como destacamos anteriormente, el máximo anotador de la categoría fue Francisco Apaolaza, quien convirtió siete de los 32 goles que tuvo la divisional a favor. El resto de los tantos se los repartieron entre;
Tomás Montiel (5);
Lucas Calderón (4);
Ignacio Gariglio (3);
Facundo Bruera y Bruno Sarmiento (2);
Y Lautaro Gassa, Facundo Pezza, Rodrigo Marinelli, León Piergiácomi, Juan Romagnoli, Carlo Lattanzio, Gonzalo Ireba, Tadeo Catán y Ezequiel Miranda (1).

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