Estudiantes logró un empate con aroma a hazaña

La Reserva de Estudiantes empató en la agonía del clásico frente a Gimnasia (Foto: Emi Cianciulli).

La Reserva de Estudiantes empató en la agonía del clásico frente a Gimnasia (Foto: Emi Cianciulli).

La Reserva de Estudiantes consiguió un empate agónico, y con un jugador menos, en el clásico contra Gimnasia tras haber estado 2 a 0 abajo hasta el minuto 90. Gaspar Di Pizio y Mauricio Vera anotaron en tiempo de descuento.
 
Un clásico increíble se dio en esta mañana de sábado, de fresco a primaveral, en el Country Club de City Bell. Un Lobo abrumador en el arranque, que a partir de la ventaja exhibió solidez y superioridad hasta el minuto 90, sufrió dos goles en los minutos de descuento contra un Pincha que estaba extraviado, sin rumbo y al que se le minimizaron las esperanzas cuando quedó con un jugador menos. Dos cabezazos estamparon el 2 a 2 con aroma a hazaña para el equipo del Chavo Desábato en la antesala del derbi principal por la fecha 22 de la Superliga.  
 
Una numerosa cantidad de público se acomodó con mates, facturas y reposeras de por medio alrededor del alambrado que envuelve la cancha Nº 5. Juan Sebastián Verón, en el día de su cumpleaños, se acercó sobre el inicio con parte de la dirigencia. Antes lo había hecho Pablo Quatrocchi, con postura hermética a horas de dirigir el clásico de Primera. Hasta Leandro Benítez y Juan Krupoviesa dijeron presente. En la zona de los vestuarios solo estaban las delegaciones de ambos clubes; la seguridad no permitía el acceso a aquellos periodistas que suelen cubrir la campaña del equipo. Los hinchas albirrojos lanzaron unos cánticos, se escucharon las voces de la transmisión de Inferiores Platenses y el clásico arrancó con un juego del Tripero tan frenético como sorprendente.

UN PRIMER TIEMPO PARA EL OLVIDO

El Chavo Desábato alineó el habitual 4-3-3 con apenas dos variantes: atajó Daniel Sappa y Nazareno Colombo reemplazó al suspendido Bruno Cabrera. Pero el semblante del equipo no era el mismo de siempre; la virtud estuvo del lado de Gimnasia, que exigió en los primeros minutos con intensidad, juego directo y dominó a su preferencia. Dijo el entrenador pos partido que pronosticaba un inicio de ese modo del rival. Lo que quizá no preveía eran las recurrentes fallas propias.

En el minuto 2, el Lobo hilvanó por la derecha del Pincha y Enzo Martínez definió en el otro costado para abrir el marcador. Otra jugada calcada se dio en el minuto 19, aunque Daniel Sappa dio el rebote que recibió el Colo Martínez para ampliar la diferencia. A medida que Gimnasia se imponía con soltura en el pleito, con el corpulento Gianluca Simeone y los desequilibrantes Matías Miranda y Deian García, el elenco albirrojo se mostraba enredado, sin profundidad, con poco dinamismo. Lo único que consiguió en esa primera etapa fue un disparo de Gastón Benedetti en los minutos iniciales que rechazó con lucidez Nelson Insfrán.  

UN SEGUNDO TIEMPO PARA EL RECUERDO

Estudiantes apostó a la paciencia en la etapa complementaria pero la tenencia no hacía cosquilleos a Gimnasia, que aspiró a ordenar sus líneas, imponer su firmeza e intentar liquidarlo con alguna contra. Entraron Mauricio Vera, Gaspar Di Pizio, y el último cartucho fue utilizado con el ingreso de Gonzalo Piñeiro para retrasar a Franco Rodríguez a la línea de tres en defensa. Pero Rodríguez fue expulsado por doble amonestación y se quemaron todos los libretos. El equipo parecía tan abatido anímicamente que hasta tiraba mal los laterales o desperdiciaba los tiros libres.

El tramo final resultó épico, de otra película. Gastón Benedetti se mandó una patriada sobre el sector izquierdo, gambeteó a uno y otro en una acción que derivó en el córner crucial. Matías Ahumada Acuña, que siempre intentó pero pocas veces logró imponerse en los duelos individuales, lanzó el centro que conectó de cabeza Gaspar Di Pizio sobre el primer poste en el minuto 46. Grito de guerra del grandote de la categoría 2000 para celebrar el gol.

El ambiente cambió completamente como si la hazaña podía darse. Y así fue: tiro libre a los 49’, todos al área. Pero Sappa no mandó el pelotazo, sino que cedió al Cata Acuña que superó la marca de dos adversarios, envió el centro y con un cabezazo potente, el goleador Mauricio Vera la clavó al ángulo para el empate 2 a 2. Hasta quedó una más en ese cierre, porque el Rulo Ruíz Martínez recibió una infracción en el área que hubiese sido el penal en el minuto 50 si el árbitro no hacía la vista gorda. La historia del batacazo estaba juzgada en City Bell.

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