El Rayo Marcone y su adaptación frente al aislamiento

El Rayo Marcone fue clave a la hora del recambio y la conformación del grupo de la 2001 de Estudiantes, que se coronó campeona en 2019

El Rayo Marcone fue clave a la hora del recambio y la conformación del grupo de la 2001 de Estudiantes, que se coronó campeona en 2019

Ezequiel, jugador de la Cuarta división del club Estudiantes de La Plata, relata sus días en cuarentena provocados por esta pandemia mundial. Cuenta sobre sus inicios, su paso por Gimnasia y su retorno al Pincha.
 
Por Brenda Taramasco (@brentaramasco99)
           
Siempre se vuelve al primer amor
 
Es Berazateguense, tiene 18 años y tuvo un paso por  Gimnasia, pero volvió para buscar otra oportunidad en el club que lo vio nacer. Con menos de 10 años de edad se fue de Estudiantes en el año 2009 jugando en escuelita, para luego pasar a formar parte de dos clubes de barrio. Después de un año la gente de Gimnasia se contactó con él y le explicó cómo era el mecanismo de jugar para AFA, entonces Ezequiel se entusiasmó y decidió irse al Lobo. Así fue subiendo de Liga Amateur Platense a AFA y sintió el cambio de la competencia a medida que pasaban los partidos.
 
En cuanto a su prueba en Estudiantes, Ezequiel dijo: “Tenía muchas ganas porque conocía el club y ya sabía lo que era”; en el club Tripero nunca pudo afianzarse de la manera en la que le hubiese gustado. “Hace tiempo me quería ir de Gimnasia porque no me ayudaba a mejorar, no tenía minutos dentro de la cancha”, concluyó.
 
Desde que llegó al Pincha se sintió muy confiado y con el apoyo tanto de sus entrenadores como de sus compañeros. Esta confianza le sirvió para potenciarse futbolísticamente y mejorar en el juego colectivo. Sus características de juego son las de ser rápido y potente, muy vertical. Prefiere ser agresivo a la hora de atacar siendo directo, le gusta encontrarse mano a mano y ayudar en la marca lo máximo posible. Durante el 2019 jugó de doble 9 y logró amoldarse a lo que necesitaba el equipo. Y en cuanto a la característica que le dio el apodo del Rayo, en distintas mediciones alcanzó aproximadamente los 32km de velocidad máxima.
 
Hablando de estadísticas, el año pasado convirtió seis goles. El más significativo para él hasta el momento fue el del 2-1 a Rosario Central, en la semifinal del campeonato logrado por el Pincha en Quinta división, el primer torneo dirigido por Maximiliano Marquestaut tras la salida a Reserva del Lomo Gustavo Salinas. Otro que considera muy importante fue el gol en el clásico a Gimnasia, por su pasado en el club.
 
En un día normal, Marcone viaja desde su ciudad de origen hasta La Plata, con el propósito de entrenar y cumplir con su rutina diaria. Hasta el año pasado lo llevaban sus papás en distintos tipos de transportes o iba con uno de sus compañeros, Ian Garnero, y a la vuelta en tren o en micro.
 
De chico iba al colegio Atanasio Lanz de Berazategui, hasta que fue a probarse al Pincha, donde empezó sus estudios en el Country y dejó atrás su antigua escuela. También tenía sus hobbies que realizaba en su tiempo libre como natación y tenis.  Siempre jugó al fútbol a modo de diversión, lo hacía acompañado de su padre y con la influencia de su tío Pablo, que jugó hasta la Cuarta división de Quilmes.
 
A pesar de que en el León pudo tomar confianza rápido por el compañerismo de la 2001 y porque el técnico le dio minutos, sintió que iba mejorando en muchos aspectos, tanto en su trayectoria futbolística como en su día a día como persona. Marcone expresó “La titularidad me costó porque competí con compañeros que estuvieron a muy buen nivel y lo entendía, era una competencia sana y que también nos ayudó a mejorar a los tres que peleaban en mi puesto”.
 
La rutina en tiempos de cuarentena
 
Ezequiel, quien este año jugó de titular en el único partido de la categoría, relató: “no es lo mismo entrenar en cancha con tus compañeros, o en un gimnasio y con espacio para correr que en mi casa”.
 
Sin embargo el jugador que actualmente se destaca como delantero en la Cuarta de Estudiantes de La Plata se las arregla para seguir con su rutina diaria, así no corre riesgos de perder su constancia. Cumple con los ejercicios que le envía su preparador físico, Ezequiel Muzio, con el apoyo de su madre y abuela, que lo ayudan a entrenar.
 
 
Al pie de la letra con la comida
 
Con respecto a la alimentación, los deportistas de alto rendimiento deben respetar una serie de comidas indicadas por los nutricionistas. El Rayo dijo que gracias a que su familia lo acompaña diariamente con la comida y su dieta, se le hace mucho más llevadero y todo es más fácil.
 
En estos días atípicos, Ezequiel intenta mantener su día con normalidad llevando a cabo sus tareas. Se levanta a las 8/8:30 AM, desayuna y arranca con los ejercicios similares a los de un gimnasio, después continúa con la rutina diaria de resistencia hasta el almuerzo y luego, una hora más tarde, vuelve a entrenar con prácticas de pelota. “En mi tiempo libre, intento ayudar con las tareas del hogar”, agregó Marcone. Después de la cena se va a descansar temprano para mantener el ritmo y los horarios.

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