"El entrenamiento invisible es la alimentación, la hidratación y el descanso"

Márquez trabaja en el Tripero desde mitad del año 2015.

Márquez trabaja en el Tripero desde mitad del año 2015.

Lucía Márquez es nutricionista y trabaja en el fútbol infanto-juvenil del Lobo. En este mano a mano charlamos sobre cuán importante es la tarea que lleva a cabo.
 
Alimentación, hidratación y descanso. Ellos son los tres pilares que Lucía Márquez, nutricionista del Lobo, destaca como valiosísimos para el desarrollo del futbolista que juega en infantiles y juveniles. El fútbol no es ajeno a su contexto y necesita de los datos, la tecnología y la ciencia médica para dar mejores resultados y buscar la excelencia en el rendimiento deportivo.
 
La nutrición reviste una gran importancia porque es el “combustible” con el cual los jugadores rinden en los entrenamientos y en el campo de juego. En un espacio competitivo como el fútbol juvenil, alimentarse e hidratarse de manera correcta y dormir bien hacen la diferencia para una mejor toma de decisiones y una superación en la exigencia física.
 
Márquez es nutricionista -matrícula provincial: 3668- en el club Gimnasia y Esgrima La Plata desde mediados de 2015. Se encarga de cubrir la alimentación de todo el fútbol infanto-juvenil masculino, más el fútsal masculino y femenino. Desliza que está con ganas de trabajar con el elenco femenino de fútbol, que recientemente logró el ascenso a primera división.
 
Lucía forma parte de un cuerpo médico multidisciplinario en el que confluyen kinesiólogos, traumatólogos, clínicos, pediatras y psicólogos deportivos, estos últimos sumados al equipo este 2019. Este engranaje funciona a través de una comunicación interna fluida para llevar adelante el crecimiento de los futbolistas hacia la élite.
 
En esta entrevista charlamos, entre otras cosas, sobre lo significativa que es alimentación para un juvenil, cómo se educa a los padres y qué alimentos debe seguir un chico que juega en las inferiores de Gimnasia. Desde el Bosquecito, acá la nota completa:
 
¿Cuáles son tus funciones en el club Gimnasia y Esgrima La Plata?
 
Nosotros apenas inicia la pretemporada, los jugadores pasan por una evaluación antropométrica, que es su composición corporal. Se los evalúa y se les plantea un objetivo. Hay jugadores que tienen que mantener la composición corporal porque es correcta para su posición. Hay otros que tienen que aumentar su musculatura y otros que tienen que bajar la masa adiposa que sería el tejido graso.
 
Desde ahí se empiezan a entregar planes de alimentación según esos objetivos a partir de la evaluación inicial. Se los vuelve a evaluar a mitad de año y también a final de año.
 
¿Cuán importante es la nutrición para un juvenil y cuán difícil es enseñarle de su importancia a ese chico?
 
Es 100% importante la alimentación, porque es el combustible para el jugador para poder entrenar y hacer su ejercicio físico en competencia o en entrenamiento. A mí me gusta hablar mucho de un concepto que es “entrenamiento invisible”. El entrenamiento visible es lo que ellos hacen en la cancha. Y lo invisible es todo lo que involucra la hidratación, el descanso y la alimentación. Esos tres pilares, si alguno de ellos falla, falla también el entrenamiento del jugador. Aparece la fatiga y lesiones.
 
No es fácil pero es un trabajo de hormiga. Nosotros hacemos talleres y charlas, tienen el consultorio para preguntar y hacer directamente algo individual o sacarse las dudas que tengan sobre alimentación y sobre lo que les esté pasando.
 
¿Qué rol juegan los padres en ese aprendizaje?
 
En Infantiles necesitamos sí o sí de los papás. A la consulta vienen ellos porque son quienes se encargan de comprar y hacerles la comida, de llenar la heladera y de encargarse de llevar la vianda para la escuela. En el caso de Infantiles siempre vienen los papás con el jugador al lado para enseñarles a los dos.
 
En Juveniles, dependiendo de la edad, la mayoría vive en la pensión o en un departamento. Se encargan ellos de su propia alimentación.
 
Y ese proceso, ¿cuesta?
 
Lleva tiempo, pero vos vas viendo que cada vez es mayor el aprendizaje y los conceptos están mucho más afinados. Al principio (cuando llegué hace tres años) era todo nuevo y paso a paso, cuando hablas de distintos conceptos ya lo saben por alguna charla o taller que se hizo, o por el mismo acercamiento al consultorio.
 
Desde que llega el juvenil al club, ¿cuánto tiempo le toma al juvenil absorber esa información y a partir de ahí él mismo sepa que la alimentación, el sueño y la hidratación son importantes para su carrera?
 
Depende mucho de la categoría en que esté. Las categorías más grandes son los más comprometidos y les toma muy poco tiempo. Quizás a tres meses o a mitad de año ya entendieron un montón de conceptos y están mucho más enganchados. Cuando las categorías son más grandes y la exigencia es mucho mayor, es mucho más lo que absorbe sobre el concepto de alimentación y el compromiso que tienen.
 
En categorías más chicas hace falta que alguno del equipo empiece a mejorar, empiecen a verlo mucho mejor y que rinda más, para que enganche al resto y entienda la importancia que tienen la alimentación, la hidratación y el descanso. Ahí cuesta un poco más porque no tienen todavía los conceptos tan arraigados.
 
¿Qué diferencias se observan entre un chico que llega al club y otro que ya está dentro?
 
Dependiendo de qué club vengan, porque hay muchos clubes que tienen nutricionistas en juveniles y otros que no. Cuando vienen lo primero que se hace es evaluarlos. Después de eso se los ubica en estos objetivos que te comentaba anteriormente, ahí se los ayuda. Hay chicos que no tienen ningún tipo de compromiso o no tienen arraigado los conceptos de hidratación, alimentación y descanso. Con tiempo se ponen en órbita porque es bastante contagioso a nivel equipo. Vos llegás a un equipo que está rindiendo excelente y vos querés estar y ser citado, y no te queda otra que ponerte a la par.
 
¿Cómo está diagramada la alimentación de un futbolista juvenil en la semana?
 
Dependiendo de la evaluación inicial, vos tenés tres planes de alimentación distintos. Uno es el que tiene que mantener la composición corporal. Según lo que gasta y el requerimiento energético que tiene, es la cantidad de calorías que se le da.
 
Si tiene que perder que perder tejido adiposo –masa grasa- se hace déficit calórico. Es bajar las calorías según el gasto para descender el tejido adiposo para que el jugador gane aceleración y se encuentre mucho mejor en el rendimiento deportivo.
Y el que tiene que aumentar la temperatura hace un superávit calórico, más calorías que las que necesita para aumentar esa musculatura más el estímulo en el gimnasio.
 
¿Qué tipo de alimentos serían?
 
El futbolista necesita hidratos de carbono –pan, papa, fideos, polenta, batata- porque es su principal combustible para recuperar lo que pierde en el entrenamiento; proteínas –carnes, legumbres, huevos- para reparar las células musculares; vitaminas y minerales; y la grasa es parte de la alimentación y se trata de cubrir todo eso en una alimentación armónica para el jugador.
 
El juvenil arrastra consigo un contexto social y familiar donde le puede costar acomodarse o adquirir esos alimentos, ¿cómo se trabaja con esos chicos?
 
Llevar una alimentación saludable no es caro. Cuando es así como comentás, se habla con los papás para ayudarlos a mejorar la compra. Ese poco recurso que hay, optimizarlo.
 
Tratar de que haya tanto desperdicio de alimentos; de hacer mejores elecciones; de ofrecerles lugares donde se venden bolsones de verdura más económicos; enseñarles que se puede comprar frutas y verduras de estación; o de mostrarles cortes de carnes más económicos. Que puedan ver que la alimentación no es cuestión de que si no tenés una determinada cantidad de dinero no la podés sobrellevar.
 
Si un futbolista mejora su alimentación, ¿esto hace un efecto dominó en la familia?
 
Sí, completamente. En un montón de familias pasa eso y está buenísimo porque seguramente ese jugador tiene hermanos en el club y quizás hacen otras disciplinas y es un efecto dominó positivo.
 
El año pasado conocimos a Rodrigo Rodríguez que tiene diabetes, ¿cómo se trabaja en estos casos?
 
(En el club) hay chicos que son celíacos y otros que tienen diabetes. Seguramente él tiene una diabetóloga y una educación porque hace bastante que fue diagnosticado. En esos casos tratamos de darles una manera dentro de un cuerpo médico donde existen clínicos, traumatólogos, nutricionistas y kinesiólogos. Entre el clínico y yo tratamos de ajustar en caso de que haya un desbalance en su glucemia.
 
Nosotros somos un cuerpo médico bastante unido. Una vez por mes hacemos unas charlas para ver los casos de lesiones que hay, en donde estamos parados para ver qué podemos ajustar. Tenemos más de 500 jugadores entre Juveniles e Infantiles, y esos ateneos son importantes para saber hacia dónde vamos.
 
En la Argentina tenemos una costumbre arraigada que es la del sánguche de jamón y queso y la coca después del partido, ¿cuál es tu opinión?
 
El sánguche muchas veces sirve por una cuestión que el pan es hidrato de carbono, porque es práctico para las viandas y para transportar; porque el fiambre puede tener un poco de proteínas y sodio que es lo que perdés en el sudor. Obviamente hay que ver la cantidad y la frecuencia del mismo. Y obviamente una recuperación con agua o bebida deportiva va a ser mucho mejor que con una gaseosa. Siempre es dependiendo el objetivo, para qué sea y para quién.
 
No todos los jugadores son exactamente lo mismo, ni tienen los mismos requerimientos. Hay quienes que sudan mucho más y vos necesitás ajustarle la hidratación y sólo con agua no alcanza y le das bebida deportiva. Y también en qué situación está. Si es un partido de local o de visitante, o cómo pudo resolver el post-partido.
 
En la competencia del fútbol juvenil puede pasar que un jugador acumule mucho
estrés y lo transita a través de la comida, ¿cómo se trabaja allí?
 
Ocurre y no sólo lo pasa a la comida, sino que el estrés puede contraer lesiones. Por suerte este año en el club tenemos psicólogos deportivos que los ayudan mucho y tratan muy bien este tipo de cosas como la ansiedad o las lesiones.
 
Los chicos son jóvenes y quizás en un momento tienen ganas de comer algo dulce o ganas de tomar alcohol en un cumpleaños o fiesta de 15 por ejemplo, ¿cómo se trata el tema de los permitidos?
 
Eso se trabaja con ellos individualmente, como marcarles “bueno, hasta acá”. Obviamente que van a tener permitidos, porque es parte de la vida esos eventos sociales y la alimentación es algo muy social. Se les marca una cantidad y una frecuencia de ese permitido, como para que ellos tengan un margen y decir ‘de estas comidas, estas ingestas pueden ser el permitido’.
 
Y en vacaciones, ¿hay mucho desorden o pasa lo contrario?
 
Mitad y mitad. En vacaciones ellos tienen el cese de entrenamiento en el club, pero tienen que hacer un entrenamiento aparte. También tienen que seguir un plan de alimentación pero la mitad lo puede llegar a cumplir con compromiso y la mitad no.
 
Hay jugadores que llegan igual, otras con pérdida muscular lógica, y otras que cargan con mucho tejido adiposo porque se descontrola la alimentación. Ahí lleva tres o cuatro meses volver a ajustar, desde la pretemporada hasta el inicio para que esté bien en lo que resta.
 
¿Cómo está el club en términos de instalaciones para tu trabajo como nutricionista?
 
Tengo la suerte de que mi trabajo sólo necesito un tallímetro, una balanza, un equipo de antropometría y lo puedo llevar a dónde sea, ya sea el consultorio o el vestuario. No necesito mucha estructura. Acá (en el Bosquecito) tengo un consultorio donde tengo todo lo que necesito. En Estancia Chica y en la sede igual. Tengo todo para ayudar a los chicos desde el lugar donde esté. 
 
 

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