De La Plata al mundo: Miguel Ignomiriello, cuna de la formación integral

Miguel Ignomiriello, uno de los pilares fundamentales en el fútbol juvenil argentino.

Miguel Ignomiriello, uno de los pilares fundamentales en el fútbol juvenil argentino.

Un formador de extenso recorrido y grandes éxitos cosechados, que a sus 92 años, lo transforman en una leyenda viviente. Revolucionó las estructuras juveniles de Gimnasia y Estudiantes. Una vida por y para el fútbol y una reflexión sobre lo vivido con el Trinche Cárlovic.
 
Por Nicolás Carena (@10Nico7)
 
Cinco veces campeón con la categoría 1930 en el Lobo, forjador de “La tercera que mata” en el León; Se convirtió en un ícono en la historia de las formativas en nuestro país y realizó una vasta carrera como DT en Primera, donde llegó a dirigir a la Selección nacional.
 
Un formador de extenso recorrido y grandes éxitos cosechados, que a sus 92 años, lo transforman en una leyenda viviente. Revolucionó las estructuras juveniles de Gimnasia y Estudiantes. Una vida por y para el fútbol y una reflexión sobre lo vivido con el Trinche Cárlovic.
 
“Era un bohemio y uno nunca sabía para donde iba a salir. Mamaba fútbol desde chiquito. Un partido no fue a jugar y se fue a pescar. Era buena persona, nada que decir sobre eso”. Ignomiriello dirigió al Trinche en un amistoso en Rosario Central, frente a Peñarol de Montevideo.
 
Ignomiriello viaja en la memoria hasta 1967 para recordar al Trinche, en Cuarta división: "era un jugador sobresaliente. Jugaba lindo, tenía talento, pero no velocidad. Se requiere sacrificio, esfuerzo, cumplir a las obligaciones con los compañeros y a él le faltaba eso".

 

LA GÉNESIS EN EL LOBO
 
Con 23 años contaba con un título de preparador físico. Sin embargo, Su trayectoria en el Lobo comenzó a los 15 años, como ayudante de campo. Trabajó con la camada 1930, que se coronó en Octava, Séptima, Cuarta y Tercera División. Y participó de la "Novena división campeona integrada 100% por platenses, que hasta hoy no se volvió a repetir".
 
Esa pericia que fue sumando desde joven sentó las bases de sus logros y considera que la falta experiencia es el principal problema de los DT actuales: “Hoy los jugadores suelen comenzar a los 12 años hasta los 32 años de edad; pero esa experiencia no es la misma que ser técnico. Deberían empezar siendo ayudantes de técnicos con más experiencia”.
 
Una innovación fueron las pretemporadas en juveniles: “Por primera vez se hizo una preparación en las inferiores de Gimnasia en 1945 en la Isla Paulino, en una cancha que aún existe, y salió campeona la Quinta División”.
 

LOS REGRESOS AL TRIPERO
 
Sus siguientes etapas en la institución de calle 4 acaecieron desde 1954 hasta 1959 y también entre 1961 y 1962. De aquellos pasos, hace foco en los integrantes de una de las históricas campañas gimnasistas: “Pudimos promocionar la base del equipo que se llamó el Lobo del ’62. Pudimos hacer que lleguen a debutar varios jugadores, como Minoián, Galeano, Domingo Lejona, Diego Bayo, Daniel Bayo, Roleto y Antonio Rosl”.
 

Sus dos etapas como formador en el Pincha, incluyendo el gran éxito de los 60’s.
 
En 1953 arribó a Estudiantes. Ese mismo año la Tercera fue subcampeona. Llegó a dedicar "14 horas diarias a un trabajo integral". Ignomiriello aseguró que el Pincha fue el primer club en incorporar un cuerpo médico para inferiores: "Médico, Kinesiólogo y pedicuro".
 
En el Pincharrata es ampliamente reconocido por ser formador de “La Tercera que mata”, entre varias otras camadas de jugadores que llegaron a Primera y fueron partícipes claves de títulos resonantes: Tercera subcampeona en 1953, Tercera vicecampeona en 1964, Tercera y Quinta que coronaron en 1965 y Reserva que hizo lo propio en 1966, promoviendo jugadores que se consagraron en Primera y a nivel internacional.
 

EFÍMERO PRIMER PASO EN EL LEÓN
 
La primera vez que estuvo en Estudiantes fue sólo un año: “El directivo Sampietro me invitó a incorporarme en marzo de 1953. La Tercera llegó a salir subcampeona. Pero como él renunció en diciembre de ese año, yo también”.
 

EL CAMINO PARA LLEGAR GLORIA
 
En marzo de 1963 llegó como coordinador de Juveniles, con veinte años de experiencia, contactado por Mariano Mangano, Carlos Fares y Urruchúa. El sistema que aplicó era muy completo, pero inédito ya que ni siquiera equipos de Primera lo tenían: cancha auxiliar, utilero, vestimenta, vestuarios (utilizado por natación en temporada estival), hogar alojamiento, pedicuro, médico, alimentación, medidas de peso, modales, doble jornada de entrenamientos, las concentraciones y otros ítems.Trabajaba 14 horas por día. Se trataba de hacer un trabajo integral y eso requería mucho tiempo y mucha seriedad”, recalca.
 
En el estacionamiento de la renovada cancha pincha reconstruyó una cancha auxiliar. Hasta 1962 era alquilada a socios y para eventos como circos, aunque décadas ha fue el espacio de entrenamiento para “Los Profesores” y la Reserva campeona de 1935. Desde 1963, además de su acondicionamiento, Don Miguel bregó por vestuarios y riego por aspersión con canillas alrededor, y consiguió la habilitación en AFA para que Estudiantes tenga la primera cancha exclusiva para partidos oficiales de juveniles.
 
Sobre el origen del hoy demolido ‘Demo’ en 115 y 55, aseveró: “Era un hogar alojamiento para juveniles del interior, con reglas de conducta, un matrimonio de cuidadores y que hacía cumplir las cuatro comidas diarias, y lo ideal era que haya un profesor de educación física que viva allí como responsable”.
 
Poletti colocaba antenas de televisión, Malbernat en el hipódromo de La Plata, Juan Ramón Verón en el frigorífico Swift de Berisso. E Ignomiriello logró que algunos jóvenes equipistas se dedicaran de modo exclusivo al fútbol para obtener su máximo potencial gracias a becas: “una compensación económica para el jugador, siempre que cumpla con las condiciones acordadas. Con la baja de Héctor Zapa, el Club ahorró 70.000 pesos y con eso se pagaron 14 becas”.
 
Y subraya otra idea: “Estudiantes fue el primero con cuerpo médico en divisiones menores con médico, kinesiólogo y pedicuro. Se pesaba a los futbolistas al comienzo de un partido, en el entretiempo y al final. Y empezamos a usar el producto litre, que contenía sales, en el mate cocido o té previo al partido para perder menos peso”.
 
Por otra parte, incrementó las horas diarias de práctica: “El fútbol era la única profesión en el mundo de la que podían surgir profesionales trabajan sólo dos horas diarias. En todo el mundo se trabajaba doble turno. Así que se empezó con la doble jornada de entrenamiento”.
 
Cuenta que uno de sus secretos reside en la continuidad al debutar en Primera un talento joven: “Es fundamental para la confianza y que no se demore el desarrollo. Saúl Ongaro hizo debutar a Eduardo Flores y Juan Ramón Verón en 1962 (tenían 18 años), pero después los bajaron a sus divisiones por mucho tiempo. Poletti, Pachamé, Malbernat, “Bocha” Flores y Verón fueron promocionados de manera estable al plantel superior en 1965 con la llegada de Zubeldía”. Junto a los también jóvenes Aguirre Suárez, Manera y Echecopar no jugaban todos los pibes, sino que eran “apuntalados por jugadores más experimentados como Barale, Madero, Bilardo y Conigliaro”.
 

PRECEPTOS
 
Ignomiriello vuelca su amplio bagaje conceptual y vierte sentencias que lo pintan de cuerpo entero. Sobre la supuesta dicotom­­­ía entre la formación de jugadores y la obtención de resultados, Miguel rechaza la hipótesis: “Es una falsa dicotomía la que plantean algunos que no tienen resultados y dicen que es porque están formando jugadores. Los jóvenes que van a llegar a Primera son, en general, aquellos que son más competitivos y que ganado o peleado por algo. Estoy cansado de escuchar a los que ponen pretextos para justificar que les haya ido mal: que la lluvia, que el árbitro, etc. ¡Basta! Los resultados se miden por los números de la tabla"
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La educación es la clave del fútbol infantil y juvenil, a su criterio, y más en la actualidad: “Es fundamental la docencia para el entrenador. Tiene que saber, instruirse, saber manejar el grupo, explicar, darse a entender y saber escuchar. Y dedicar mucho tiempo, estar constantemente informados: hoy un chico con una computadora sabe lo que pasa en el mundo, entonces un técnico no puede no leer los diarios”.
 
Con casi setenta años de ejercicio de la profesión, según él mismo reconoce, aún trata de seguir aprendiendo. Por eso Don Miguel trascendió por su participación en el Pincha y llevó el legado a muchos otros clubes. Despierta admiración, respeto y también discrepancias por sus ideas y sistemas. Aunque nadie podrá desconocer su contribución metodológica y revolucionaria al fútbol todo y, en específico, a los juveniles.
 

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