De futbolista a artista trotamundos: la nueva vida de Josué Alonso

En Iruya: Cristina, Josué y la pelota.

En Iruya: Cristina, Josué y la pelota.

El ex mediocampista de Estudiantes de La Plata categoría 93 dejó el fútbol para dedicarle el tiempo a lo que más le gusta: viajar. Junto a Cristina, su novia española, recorren las ciudades del mundo ofreciendo su arte.
 
Con 15 años y un bolso cargado de ilusiones, como cada chico que supera la prueba futbolística, llegó en el año 2008 Josué Alonso a Estudiantes de La Plata proveniente de su homónimo de Olavarría. El encargado de dar el visto bueno para que el mediocampista creativo se quede en la ciudad de las diagonales fue Juan José Tejeda.
 
Once años después de esa prueba que le consiguió su tío Diego Agüero — quien además en aquel momento lo hospedó en su casa por un tiempo— , Josué Alonso rememora esos años en Estudiantes con alegría, aunque sin nada de melancolía de lo que no fue.
 
En la cancha del Club Deportivo Iruya (completamente de tierra) en la Provincia de Salta, el ex enganche de las inferiores del Pincha patea una pelota algo desinflada, que le llega de un chico morrudito que pese a los casi 3 mil metros de altura, ni se inmuta para correr. Mientras sonríe por volver a contactar una pelota, empieza a desmenuzar sus años en Estudiantes.
 
“Me acuerdo que iba al colegio Vergara, la ciudad y el club me gustaban mucho”, rememora. También, como casi de memoria, nombra a  “Juani Curuchet, Kevin Hoyos, el Mono Marchini, Gastón Gil Romero, Matías De La Cuesta, Pablo Bueno”, algunos de sus ex compañeros en la categoría 93.
 
En esa primera etapa fueron cuatro años en Estudiantes. Allí jugó en Liga Metropolitana y también en AFA, pero en 2011 producto de que no era tenido en cuenta decidió volverse a Olavarría, ciudad donde vive su familia. Mientras terminaba el colegio secundario jugó en Estudiantes de dicha ciudad disputando el Argentino C.
 
Al tiempo decidió volver a La Plata, ciudad que según define “es de amigos y que quiero mucho”. Comenzó a estudiar Licenciatura en Guitarra, mientras paralelamente trabajaba en bares y boliches para solventarse algunos gastos y luego, junto a su tío Diego, en una agencia de turismo. Ahí también decidió volver al fútbol y en el Club Everton encontró su lugar.
 
Aunque su verdadero lugar, según cuenta, lo encontró ahora. “En 2014 hice mi primer viaje al sur como mochilero y ahí descubrí lo que era ese mundo”. Al volver de esa primera travesía se puso a trabajar para volver a salir de viaje, pero esta vez el objetivo era irse sin tiempo de regreso. “Arranqué por la zona de cordillera de nuestro país  y fui subiendo hasta el norte. Me quedé medio rápido sin plata y aprendí a vivir del arte. Con eso me manejo para viajar. Me gusta mucho porque además me comparto mucho con la gente al hacer música”.
 
“Después estuve seis meses en Bolivia, pasé por Perú, seguí hasta Ecuador y llegué hasta Colombia. Me quedé mucho tiempo en Colombia porque me gustó y además en Cartagena, en un hostel, conocí a Cristina”. Ella, nacida en España, al igual que él también es artista: pinta murales. A raíz del encantamiento mutuo decidieron quedarse en Colombia por un tiempo, viviendo de su arte.
 
Y de esa forma ambos son felices: “Vivimos del arte en los viajes. Elegimos esta forma de vivir que nos gusta y nos hace conocer muchas culturas”.
 
A fines del año pasado volvió a la Argentina para visitar a su familia y amigos. También aprovechó y en La Plata trabajó nuevamente junto a su tío. En enero llegó Cristina y tras unos días de paseo familiar, volvieron a hacer lo que más les gusta: viajar.
 
Arrancaron para el norte y en la montañosa Iruya, mientras paseaban e intercambiaban hospedaje por pintar un mural de un cóndor (característico de la región), Josué le contaba a Inferiores Platenses que de mínima el objetivo en esta travesía es llegar a Perú.
 
Así vive actualmente el nómade de Josué Alonso, nacido en Villa Cacique, criado en Olavarría y con una larga trayectoria en La Plata. Dice que actualmente sólo lo vincula al fútbol el juego, desde la diversión, ya que no se amarga ni alegra por el presente de ningún club.
 
Sobre el final recuerda sus cuatro años en Estudiantes y ante la consulta sobre qué le dejó el Pincha para esta nueva etapa que transita en su vida, le sale desde bien adentro una sola palabra: “compañerismo. Sin dudas lo que más destaco de todo lo que aprendí es el compañerismo”.
 
— ¿Y qué entrenador te marcó más?
 
— Juanjo Tejeda me enseñó mucho. También alguien que me ha enseñado mucho, sobre todo por su calidad de persona, es Cristian Guaita a quien quiero mucho. Guille Trama también me marcó. También, ya no en Estudiantes, pero sí en el fútbol, me marcaron Alejandro "Oveja” Suárez, que me enseñó de fútbol y sobre todo de la vida cuando me dirigió en Olavarría. Por último alguien que me hizo sentir en familia fue Gustavo Bianco en Evertón, quien me recibió siempre muy bien.

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