Conmoción en el mundo Gimnasia: un ex juvenil detenido acusado de homicidio

La noticia llenó de tristeza a sus compañeros y entrenadores en el Lobo

La noticia llenó de tristeza a sus compañeros y entrenadores en el Lobo

El menor, categoría 2002, había sido cesado de la Institución meses atrás por reiterados casos de indisciplina. La historia de un chico lleno de sueños que tuvo idas y vueltas en el Lobo.
 
La noticia sucumbió y llenó de tristeza a toda la cúpula del fútbol juvenil Tripero. Un joven de 16 años que había llegado a Gimnasia con edad de Novena División y que desde hace unos meses ya no estaba en el Club por cuestiones de indisciplina, ahora está preso por ser acusado del asesinato de otro joven de 25 años a la salida de una discoteca en su ciudad natal, Pehuajó.
 
“Es muy doloroso para todos, es una víctima de todo un sistema y lamentablemente acá no lo pudimos corregir pese a que hicimos todo lo que estaba al alcance”, afirmó con un tono de evidente tristeza uno de los entrenadores que lo dirigió en Gimnasia.
 
“El Negro”, “Chuky”, “La mona”, así lo llamaban sus compañeros. No importa si era un pichón de “crack” o una súper estrella como lo quieren vender algunos medios dándole un tinte sensacionalista a la noticia. En sus tiempos de jugador en Gimnasia fue bueno, habilidoso, encarador. De esos que no medían cómo iba el resultado. Siempre quería tirar un caño, pisarla y encarar. Como en el potrero. Pero ya es sabido que con jugar bien no alcanza para llegar a la meta máxima que imponen los cánones del éxito que rodean al fútbol.
 
Llegó al club en 2016 proveniente de su querido Club Atlético Calaveras de Pehuajó. Ese año se asentó como doble mediocampista central: jugó 13 partidos y anotó cuatro goles. También ese año fue expulsado por insultar a un árbitro y la pena fue dura: cinco fechas afuera.
 
En 2017 disputó algunos partidos y tras algunos actos de indisciplina en la pensión, regresó a su ciudad. Una vez más en 2018 volvió al Lobo, pero esta vez a un departamento que su representante le consiguió. Mostró algunas de sus pinceladas lo que le permitió incluso tener, a principios de año, unos entrenamientos con Reserva. Pero una vez más los actos de mala conducta fueron la constante y la dirigencia y el cuerpo técnico definieron darle un cese definitivo.
 
Desde el entorno de Gimnasia le aseguran a este medio que el club hizo mucho de lo que estaba a su alcance para tratar de ayudar y "corregir" al jugador y sin embargo, lamentablemente, eso no fue suficiente: le brindó pensión, lo inscribió en el colegio (asistía al Normal 3) y le dio reiteradas posibilidades a este joven, pero nada funcionó porque él también es víctima de un sistema que los condena.
 
Pichón de crack o "nada"
 
No sólo el fútbol profesional está ligado a la inmediatez de resultados y del éxito. También el fútbol juvenil vive a diario esa necesidad imperiosa de triunfar y, aunque no se come entrenadores, sí un montón de sueños. Como el de este joven y tantos otros, día a día.
 
Los clubes no deben perder su función clave de motorizar signos identitarios y ayudar en la educación y formación de los jóvenes. Pero, aún rige el “o jugás bien” o no servís. Para el fútbol se es descartable.
 
¿Y qué se hace desde el gobierno para mejorar las situaciones que se viven a diario en el deporte con los adolescentes? ¿Y qué hace la AFA? ¿Y la Superliga para qué llegó? En la gran mayoría de las instituciones se convive con la adrenalina del éxito y es ahí donde la palabra fracaso resuena y resuena en jóvenes cargados de sueños que no saben –porque nadie les enseña- a convivir con el error.
 
Muchísimos adolescentes que están en divisiones formativas no terminan el colegio. Muchísimos también son víctimas de embarazos no deseados por falta de una formación en educación sexual. Otros tantos tampoco terminan de entender que el día de mañana “si llegás” –porque llegar es ser jugador de fútbol si no fracasaste para ese sistema- deben tener conciencia de cómo declaran y de cómo utilizan las redes sociales.
 
El fútbol cada vez está más alejado de ese motor social que ayudó a muchos chicos a salir de lo que era su realidad. Hoy, con la presión que llega desde los mismos padres o dirigentes o incluso  algunos entrenadores, el fútbol formativo se vive con tensión. Con la necesidad imperiosa de ser alguien. Y eso lo destruye.
 
Mientras el gobierno nacional busca habilitar que las instituciones pasen a ser Sociedades Anónimas, algo que terminaría de devastar a muchos clubes en su verdadera función: sociales y deportivos, nadie, desde el entorno legislativo y ejecutivo, planteó la necesidad de una ley que instaure la obligatoriedad de estudiar para jugar.
 
Hoy se mediatizó el caso de un chico que soñaba con ser jugador profesional y que es noticia nacional por un trágico suceso. Hace unos meses los medios hegemónicos pusieron en agenda casos de pedofilia en el fútbol juvenil. Eso quedó en la nada. Nadie investigó nada y los principales sospechosos están libres. Los chicos víctimas; bien gracias.
 
Este fútbol es cada vez más mercantilista y exitista. A la ahora Secretaría de Deportes no le interesa nada de lo que pase en la formación, ni cómo trabajar en la contención de casos extremos. Y en muchas instituciones tampoco se hace nada para colaborar ¿Cuántos clubes preparan a los chicos para el “fracaso de no llegar” sabiendo que promedio sólo un 10 por ciento de jugadores de cada categoría logra firmar un contrato?
 
Hoy Gimnasia quedó en el ojo de la tormenta, pero también fue el Lobo el que intentó trabajar con este adolescente que lamentablemente no pudo asentarse pese a las reiteradas charlas y motivaciones que desde la Institución Mens Sana se les intentó dar.
 
Tampoco todo está perdido: muchos clubes –entre los que se pueden encontrar aciertos en Gimnasia y Estudiantes– han mejorado sus instalaciones, trabajan con psicólogos, nutricionistas, educadores para formar a personas que en un futuro lleguen a ser futbolistas. Otros aún, siguen queriendo formar sólo futbolistas.
 

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