Alejo Medina, de ‘Pollito’ a ‘Gallo’

Ajeó Medina defendió la camiseta del Lobo en el duelo versus Colón en Estancia Chica. Septiembre 2019.

Ajeó Medina defendió la camiseta del Lobo en el duelo versus Colón en Estancia Chica. Septiembre 2019.

Por Nicolás Carena (@10Nico7)

 

El golero categoría 2003 se sumó en 2018 a Gimnasia, luchó hasta ficharse en 2019, hoy se afianza en la Sexta albiazul y llegó a entrenar con Reserva

 

Marcelo Ramos lo apodó ‘Gallo’, ya que evolucionó mucho desde su llegada al Lobo, cuando lo consideraba un ‘pollito mojado’: en enero de 2019 creció cuatro centímetros para llegar a la altura de 1,82, y también mejoró su desempeño. Sin embargo, no fue fácil: “Al principio me afectó el cartílago de crecimiento en la rodilla, me empezó a doler mucho cada vez que pegaba un estirón en sus rodillas, pero elongando lo pude recuperar”, rememoró.

 

Desde su hogar en Gonnet, junto a sus padres y sus dos hermanos menores, Alejo atendió a Inferiores Platenses. También tiene dos hermanos mayores, uno de ellos con treinta años, Tomás, quien jugó de enlace en las juveniles de Independiente. Salvo los domingos, cada día entrena coordinado por el DT de la Sexta, Norberto ‘Bocha’ Toledo y su cuerpo técnico: fútbol, prevención de lesiones y recetas de cocina son algunas temáticas en esta cuarentena.

 

Además, Medina cuenta con la ayuda del peloteo de su hermano menor Iñaki, mediocampista central de la 2006 mens sana en Liga Metropolitana, y de las rutinas físicas que le arma su papá, Gustavo, quien es preparador físico y jugó un par de partidos en la Primera Tripera. “La estoy pasando bastante bien, por suerte en casa tengo patio, a la tarde entreno solo y tengo espacio para poder hacer ejercicios de arquero”, refirió al adiestramiento específico con Hernán Erario.

 

Alejo menciona sus pasatiempos: “Estoy casi todo el tiempo al aire libre, jugando al fútbol que es lo único que me divierte; sino estoy con el celular. Juegos electrónicos no tengo. En verano me junto con amigos, hacemos pileta, jugamos al TEG y se arman ‘peleas’ fuertes”. Le gustan las series como ‘Lost’ y ‘La casa de papel’, la música electrónica y, en especial, el rock nacional, del estilo de bandas como Callejeros, La Vela Puerca y La Berisso.

 

Cuando se inició en fútbol recreativo en Polideportivo Gonnet, a veces jugaba de mediocampista creativo; y jugaba con Agustín Palavecino (delantero de la Sexta del Pincha), Ivo Mammini (goleador de la Reserva gimnasista), Augusto Brizuela (ex compañero en Gimnasia), entre otros, y solían animar los torneos de APLAFI.

 

Este guardavalla, derecho para patear y zurdo de manos, define su función en la cancha: “Hablo bastante y tengo buen juego con los pies y buen achique”, mientras reconoce que un punto a mejorar es su juego aéreo. Como guardameta sus referentes son Marc-André Ter Stegen y Esteban Andrada.

 

De ADIP, cuando comenzó a atajar en cancha de once, recuerda a Nicolás ‘Mono’ Toschi y Justo ‘Chaske’ Ferella, integrante del staff de Inferiores Platenses, con quien compartió entrenamientos y de quien destacó su altura y juego aéreo; en el Naranja hizo contacto también con Mateo Messera, hoy compañero en la Sexta Albiazul: “ADIP es hermoso, es un club muy familiar y conocés a todos. Todavía voy a ver los partidos de los chicos y, para mí, es el mejor club de la Liga, aparte de lo futbolístico”.

 

El comienzo del Gallo en el Lobo no fue fácil. Llegó por invitación del preparador físico de la 2002, Leandro Pesce, cuyo hijo jugaba en ADIP: “Entrenaba todos los días en 2018, me pedían que hable más y recién fiché en 2019. Él me hizo el aguante. También el ‘Gato’ Andrada fue de los que más insistió para que me ficharan”. 

 

A su criterio, la mejor atajada fue ante Colón en Estancia Chica: “La perdimos en mitad de cancha, avanzaron y un jugador le pega desde tres cuartos de cancha, la saco, pega en el travesaño y la vuelvo a agarrar”.

 

Agradecido, no se olvidó de los entrenadores que más lo ayudaron, como Rodrigo Roselli, DT albiazul de la Liga Metropolitana (allí era suplente a comienzos de 2019), quien insistió para que lo fichen; y Mariano Maida, ayudante de la Séptima, quien impulsó su pase a AFA: “Para mí, 2019 fue uno de mis mejores años, porque empecé como tercer arquero y terminé como titular, haciendo algunos entrenamientos en Reserva. Hubo partidos que me costó acostumbrarme al ritmo porque yo venía de ADIP y es difícil el paso de la Liga Amateur a AFA”, recordó Alejo.

 

Al selectivo llegó de una manera particular: “la Reserva había pedido dos arqueros, uno no estaba y el entrenador de arqueros me dijo que vaya; otra vez pasó igual. Las últimas dos veces me llamaron Messera (Mariano) y Martini (Leandro) a través del entrenador de arqueros”. Compartió prácticas con compañeros de juveniles como Ignacio Miramón y Leandro Mamut: “El ritmo cambia mucho”, reconoció.

 

El Pollito que llegó al Tripero se transformó en un Gallo joven de 16 años, que sueña con formar parte del elenco estable de Reserva y, algún día, defender el arco de la Primera Albiazul.

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